lunes, 20 de octubre de 2008

"" el trompo y la pelota"""

EL TROMPO Y LA PELOTA

Había una vez un niño que era muy rico, el cual tenía muchos juguetes pero entre ellos predominaban un trompo y una pelota, de los cuales el trompo era un juguete casi nuevo con muchos colores brillantes, él era muy sensible, cariñoso y estaba enamorado de la pelota, sin en cambio ella era soberbia, creída y presumida el motivo por el cual ella era así, era porque estaba muy bonita y su color era brillante pero ella no estaba enamorada del trompo y siempre lo despreciaba y le decía que ella era mucho para él.

Al niño le gustaba mucho jugar con el trompo ya que al ponerlo a bailar, este giraba con tal fuerza que sus colores se veían radiantes y al niño le gustaba verlo.

Pero la pelota, le gustaba aún más, el niño salía todas las tardes a jugar después de hacer sus tareas; el jardín de su casa donde salía a jugar era muy grande, tenía arboles grandes y pasto, el ambiente siempre era muy cálido y fresco y todo esto le gustaba mucho a la pelota.

Cuando el niño salía a jugar, lanzaba la pelota muy alta y esta mientras permanecía en el aire podía ver a una golondrina de la cual ella estaba enamorada.
Ella se había enamorado de la golondrina, y ahora menos que nunca le haría caso al trompo.

Una tarde, que el niño salía a jugar con la pelota, al lanzarla con tanta fuerza, la voló tras la reja del jardín y al no verla, la dejo y no hizo el intento por buscarla, ya que de tanto jugarla ya había perdido un poco de su encanto, esto hizo que el niño ya no se interesara en ella.

El niño se intereso más por el trompo y ahora salía a jugar mucho con él, pero el trompo estaba muy triste porque ya no estaba con su compañera de juego.

Cada día que pasaba, el trompo extrañaba mucho a la pelota y cada que el niño lo hacia girar el recordaba los buenos momentos que pasaba con la pelota, aunque ella lo despreciaba el trompo estaba tan triste y deprimido que solía llorar mucho y a causa de esto los colores se le empezaron a desvanecer, y cuando ya el trompo se veía tan mal el niño lo pinto con colores dorados que le hacían resaltar, y el pequeño trompo otra vez había quedado como nuevo.
Pero de nada sirvió que el niño lo arreglara ya que un día lo aventó fuertemente y el pobre tronco choco con una piedra y el niño lo perdió de vista y ya no lo encontró.

El trompo fue a dar a un basurero frio, obscuro y olía muy mal, el estaba arrepentido por que no estaba en el lugar que él hubiera esperado, en ese momento se dio cuenta que una pelota, sucia, maltratada y descuidada estaba a su lado, ella le empezó hacer la plática diciéndole que se casaría con una golondrina que había conocido hace algún tiempo que ambos estaban muy enamorados que ella era una pelota muy bonita y encantadora, en ese momento el trompo no le decía nada solo la escuchaba y se había dado cuenta de que era su vieja compañera de juego pero ella no lo reconocía aún.

Al poco rato de estar ahí dentro del basurero, alguien se acerco y abrió el bote de la basura era la criada y se percato del trompo, rápidamente lo recogió y se lo llevo al niño y a la pelota ni siquiera la reconoció.

Lo que la pelota no sabía era que la golondrina ya había perdido el interés sobre ella y ahora le gustaba un trompo que había visto al volar sobre el jardín del niño y ya no se quería casar con ella.

Un día la golondrina le declaro al trompo que lo amaba. Pero el trompo le dio la misma contestación que mucho tiempo atrás le había dado a él la pelota.

Solo quería ser su amigo pues no podía amarla y le dijo la causa, que estaba enamorado de una pelota, que tiempo atrás se había perdido. Pero la golondrina que sabía también, de que pelota se trataba, se puso triste y pensativa. Ella había visto abandonada a su antigua prometida y no había querido ayudarla.

Entonces arrepentida, llego hasta donde había visto por última vez a la pelotita, pero cuando llego al lugar donde debía estar la pelota ya no la encontró, la infeliz había muerto sin dejar de ser orgullosa, unos chicos malos que pasaban por allí la hicieron pedazos y arrojaron sus restos a la coladera.

Ahora la golondrina y el trompo están casados pero no olvidan nunca a la pelota que siendo tan orgullosa quiso volar demasiado lejos y se perdió.

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